Después de varios años de crecimiento, el sector de los festivales de música de la Comunitat Valenciana reconoce que 2026 está siendo un año complicado. La venta de entradas se ha ralentizado y cada vez son menos los eventos que consiguen completar su aforo.

Según FOTUR, la patronal del ocio y el turismo valenciano, el sector está dejando atrás el denominado “efecto champán” que impulsó la asistencia a los festivales después de la pandemia. A esto se suman unas temperaturas cada vez más elevadas y cambios en los hábitos de consumo del público.
Pero el problema no está únicamente en las entradas. Los cachés de los artistas y los costes de producción y material técnico han aumentado considerablemente, mientras que los ingresos no han crecido al mismo ritmo. El resultado es una reducción de la rentabilidad que está llevando a algunos festivales a suspender su actividad o incluso desaparecer.

El sector considera necesario revisar el modelo y reclama una mayor coordinación con las administraciones. También plantea el impacto que tienen los eventos gratuitos organizados por algunos ayuntamientos sobre los festivales privados.
La Comunitat Valenciana cuenta con una importante industria musical y de ocio que genera turismo, empleo y actividad económica, por lo que el futuro de los festivales no afecta únicamente a sus promotores.
La gran pregunta ahora es si estamos ante una mala temporada puntual o ante el final de una etapa de crecimiento y el comienzo de un nuevo modelo para los festivales valencianos.

